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UNIDAD DE IMPLEMENTACIÓN DEL ACUERDO DE PAZ

En el marco de la adecuación institucional dispuesta por el actual Gobierno de la Colombia potencia de la vida, para hacer del Acuerdo Final de Paz el eje fundamental de la política de Paz Total, mediante el Decreto 2647 de 2022 se creó la Unidad de Implementación del Acuerdo Final de Paz, de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz (OACP).

De acuerdo con lo establecido en el artículo 24 del Decreto en mención, a la Unidad se le asignaron las siguientes funciones:

  1. Asesorar al Alto Comisionado en la formulación, estructuración y desarrollo de las políticas, programas y proyectos que se requieran para la implementación del Acuerdo Final de Paz, en coordinación con las entidades competentes.
  2. Coordinar, atendiendo los lineamientos del Alto Comisionado, las directrices y líneas de política que permitan la implementación del Acuerdo Final de Paz para dar cumplimiento a las decisiones pactadas.
  3. Realizar seguimiento al cumplimiento de los compromisos derivados del Acuerdo Final de Paz y de su alineación con el Plan de Gobierno.
  4. Apoyar los procesos de articulación entre las entidades del Gobierno nacional, la empresa privada y los organismos internacionales, en función de la implementación del Acuerdo Final de Paz con el fin de dar cumplimiento a los compromisos pactados.
  5. Articular y verificar la relación entre las entidades del Gobierno nacional y las autoridades departamentales y locales, en función de la implementación del Acuerdo Final de Paz, con el fin de dar cumplimiento a los compromisos con los territorios intervenidos.
  6. Realizar el seguimiento a la implementación del Acuerdo Final de Paz con las entidades del Gobierno nacional y demás actores, de conformidad con la misionalidad y competencias de cada uno.
  7. Las demás que le correspondan de acuerdo con la naturaleza de la dependencia y las que le sean asignadas por la OACP.

          Decreto 2647 de 2022

NUESTRA DIRECTORA

La activista por la paz, trabajadora social, magíster en geografía y ex alcaldesa de Apartadó, Gloria Isabel Cuartas Montoya, quien también es premio mundial de derechos humanos de Nantes (Francia 2008), premio mundial de alcaldes por la paz (1996), y designada por la UNESCO como una de las 60 mujeres más importantes del mundo que trabajan por la paz (2007), entre otras prestigiosas menciones, fue nombrada directora de la Unidad de Implementación del Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera.

Así lo establece el Decreto 0065 del 20 de enero del 2023, suscrito por la ministra delegataria Gloria Inés Ramírez, con el cual Cuartas tomó posesión del cargo para liderar la tarea de asesorar, articular y coordinar las líneas de política, programas, planes, acciones, apoyos y seguimientos a la implementación del Acuerdo Final de Paz.

Nacida en Sabaneta, Antioquia, Gloria Isabel Cuartas Montoya es una mujer sencilla y amante de la vida, que demostró desde muy temprana edad su interés por aportar a la construcción del tejido social. A partir del trabajo con comunidades afectadas por desastres naturales y el conflicto armado se destacó como una luchadora incansable en la defensa de los derechos humanos.

PALABRAS DE LA DIRECTORA

La geografía de la vida y la esperanza, el reto de la Unidad de Implementación del Acuerdo Final de Paz

En un largo trasegar de lucha por el respeto de la vida, la defensa de los derechos humanos y la búsqueda de la paz, ahora que la vida me permite liderar la Unidad de Implementación del Acuerdo de Paz -UIAP-, tomo como bandera las recomendaciones del informe final de la Comisión de la Verdad, con el fin de aportar a la construcción de la geografía de la vida y la esperanza centrada en dos puntos, el primero, una geografía para acelerar la implementación del Acuerdo, para lo cual pondremos a disposición de las entidades responsables de la búsqueda de personas desaparecidas, de la ubicación y desactivación de minas antipersonal y de la reforma rural integral, la información catastral de los predios rurales en Colombia.
Esto significa saber de quién es el predio donde encontraron o puede encontrarse el cuerpo de un ser querido; qué territorios pueden limpiarse para quedar libres de artefactos explosivos que mutilen los sueños y esperanzas de campesinos, niños y niñas, jóvenes, mujeres y hombres, y democratizar parte de la información catastral para focalizar la atención sobre los predios rurales que requieren especial atención, teniendo en cuenta los enfoques de género, territorial y etario.
Segundo, una geografía que muestre dónde se están ejecutando los recursos para la implementación del Acuerdo de Paz, como apuesta institucional de la UIAP para visibilizar las obras que se están ejecutando en los territorios, y permitir que la ciudadanía, los entes de control y los organismos internacionales pueden visualizar a dónde estamos llegando.
Esta apuesta ética, transparente y de acción que democratiza la información para los campesinos y campesinas de Colombia, es un paso enorme para acelerar la implementación del Acuerdo de Paz, y al tiempo, para aportar a las garantías de no repetición.
Hago este planteamiento con los años de experiencia que inicié desde que era alcaldesa del municipio de Apartadó, cuando emprendí una lucha decidida por la paz y me percataba de la importancia de la geografía, la cual decidí estudiar para complementar mis conocimientos en trabajo social.
La geografía me llevó a hacer la reflexión sobre el tiempo y el espacio en las políticas públicas, cómo toda política se espacializa y transforma a favor o en contra a las comunidades. Por este motivo, aliento a mi equipo de trabajo, a las entidades aliadas, a las comunidades, a los organizamos de cooperación internacional, a toda la sociedad, para que tengan presente que ¡en la implementación del Acuerdo Final de Paz el lugar cuenta! Y lo que realicemos debe dejar una marca que impacte positivamente en los territorios, en la memoria, e instale una geografía para la vida, una geografía de la esperanza.